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Identificar el subtono de la piel: No basta con saber si la piel es clara o oscura; determinar si el subtono es frío (tonalidades rosadas/azuladas), cálido (tonalidades doradas/amarillentas) o neutro es crucial. Una rápida revisión de las venas de la muñeca u observar cómo reacciona la piel al sol puede ayudar a determinarlo.
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Considera tu tipo de piel: La elección de la fórmula depende directamente de las necesidades de la piel. Las pieles grasas se benefician de bases mate y sin aceite, mientras que las pieles secas requieren fórmulas hidratantes con acabados luminosos.
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Prueba el tono en la línea de la mandíbula: para garantizar una transición invisible entre el rostro y el cuello, la base siempre debe probarse en la línea de la mandíbula en lugar de en el dorso de la mano, donde el color suele ser diferente.
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Observar con luz natural: La iluminación de la tienda suele alterar la percepción del color. Se recomienda aplicar una pequeña cantidad y observar el resultado a la luz del día antes de tomar una decisión final.
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Determinar el nivel de cobertura: es importante decidir si se prefiere un acabado ligero y transparente para el uso diario o una cobertura total para eventos o fotografías.
Cómo encontrar la base de maquillaje perfecta para ti
Ana Madrid
